El tiempo … ese elemento que ni se toca, ni se ve y, tampoco se recupera.

Y es que el tiempo, por un lado, es exacto (Cronos), puesto que todos los segundos van a la misma velocidad, pero también es relativo (Kairos), ya que, como decía Einstein: “Cuando un hombre se sienta con una chica bonita durante una hora, parece que fuese un minuto. Pero déjalo que se siente en una estufa caliente durante un minuto y le parecerá más de una hora. Eso es relatividad.”

Y, ¿de qué depende esa relatividad? Depende de lo que hagamos con nuestro tiempo.

En este momento concreto, tras al confinamiento en el que llevamos semanas, muchos se han dado cuenta de que constantemente se excusaban, ante otros y antes sí mismos con el tan manido “no tengo tiempo”.

A algunos nos ha dado por ordenar la casa y sacarle brillo, a otros por formarse aprovechando todas las opciones on line disponibles, reinventarse, adaptarse al teletrabajo, apoyar la educación virtual de sus hijos, recuperarse de sus dolencias, … Y una parte de los que se excusaban con su falta de tiempo ha decidido ponerse manos a la obra y aprovechar para mejorar su gestión personal. Sí, porque el tiempo no se gestiona, se gestiona lo que haces con él.

Aquellos que hasta ahora no habían tenido que trabajar en casa, se encuentran con la dificultad de compaginar momento trabajo con momento casa. Los que sí estaban acostumbrados a trabajar desde casa, ahora se encuentran, en muchos casos con que, sus familiares están en casa también por lo que es necesaria más organización todavía.

Todo un reto compaginar los distintos elementos de esta ecuación.

Os dejo los consejos que, personalmente me resultan de más utilidad para gestionar mis actividades de manera más efectiva:

  •  Elaborar mi Plan de Acción. ¿Hoy que es lo prioritario? Trata de definir tanto en el plano personal como laboral dos o tres objetivos principales por día, no más. Esos son los que vas a sacar sí o sí. Y habrá más elementos, sin duda, pero trata de ser flexible con esos.
  • Organiza tus objetivos de manera realista a lo largo del día. En mi caso, trato de distribuirlos en “mañana/ tarde” y combinándolos con lo que requieren los demás miembros de la familia.
  • Organizar el espacio. Ya sea el escritorio porque vas a trabajar con el ordenador o la cocina porque vas a preparar comidas. Si tienes a mano lo que vas a utilizar, tardarás menos en hacerlo.
  • Detectar las interrupciones, pérdidas de tiempo, uso innecesario de dispositivos… Concentra aquello que te distrae en determinados momentos del día. Y recuerda silenciar móviles y RRSS si lo que buscas es concentración.
  • Define tu territorio. Aquí y ahora estoy ocupado con X. Como has definido tu Plan de Acción, vas a saber claramente cuándo algo o alguien te está desviando de tu objetivo. O cuándo es oportuno que te ocupes con una actividad o no.
  • Sé flexible. Si ves que no fuiste realista con tu plan de acción, haz los ajustes necesarios. Cada día nos da la oportunidad de intentar mejorar nuestra organización. No te fustigues.
  • Dedica tu energía a lo realmente importante todos los días. Aquí cada uno establece qué es lo más importante. Quizás hoy lo más importante es que debes presentar un proyecto o quizás es descansar porque te sientes agotado o quizás es echarte unas risas porque necesitas subir e ánimo…

Creo que este es el punto más valioso, ya que requiere conectar con uno mismo cada día y preguntarse:

¿Qué necesito hoy para poder avanzar en mi vida?

Como decía José Luis Sampedro:

El tiempo no es oro. El oro no vale nada. El tiempo es vida”.

 

Nuria Baranda
Logopeda y Formadora en
tulogopedaonline.com
logofonia.com

 

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